sábado, 23 de febrero de 2008

DAÑO AGRAVADO

Es de no creer: el 20 de diciembre de 2007 la jueza contravencional Natalia Molina de Harrington falló que las denuncias expresadas a través de graffitis eran un delito. La funcionaria municipal calificó como "daño agravado" los graffitis realizados durante la presentación del libro “Ninguna mujer nace para puta”, que denunciaban, entre otras cuestiones, que "el Código Contravencional es la coima policial". De esta manera, derivó a la justicia penal la causa iniciada contra la periodista Claudia Acuña, integrante del colectivo informativo LaVaca.org, que firmó el acta que realizó la policía de la Comisaría 3ª, luego de rodear con tres patrulleros a las mujeres que participaban de la actividad el 5 de junio del año pasado. Como parte de sea movida, las manifestantes rebautizaron la Plaza Once como “Plaza de los Prostituyentes” para que “quede claro que es una zona liberada por la policía, la justicia y la política para el tráfico y explotación de mujeres”.

En el expediente penal contra la periodista Claudia Acuña, cuyo proceso lleva más de ocho meses, la magistrado argumenta que "la calle es un bien de uso público" y que pintar denuncias en la vereda es un delito grave y no una mera contravención. Unfuckbelievable! diría un poco educado amigo norteamericano…

Pocas dudas caben: no sólo el Código Contravencional representa en los hechos una herramienta de persecución al considerar al infractor culpable hasta que demuestre lo contrario, convirtiendo al propio proceso en su condena, sino que, si se tiene presente que LaVaca.org realizó varias notas referidas a ese tema, el fuero encargado de mediar en conflictos vecinales actúa como una herramienta para perseguir a quienes lo cuestionan.

Para “Prendé la Luz” entender la forma en que el poder disputa el espacio público a las organizaciones sociales de todo tipo es una cuestión central. Por eso fuimos a la búsqueda de una fuente de “primera mano”. Se trata de Sergio Ciancaglini, escritor y periodista, profesor de la cátedra Autónoma de Comunicación Social, docente de las maestrías de periodismo de las universidades nacionales de La Plata y Cuyo y dos veces ganador del Premio Rey de España de prensa escrita. Ciancaglini es integrante del colectivo informativo y cooperativo de trabajo LaVaca.org:

Prende la Luz: ¿De qué se acusa a la periodista Claudia Acuña?
Sergio Ciancaglini: ¿Qué les puedo decir?

PLL: Ya hemos estado hablando del tema…
SC: Recomiendo claramente releer a Franz Kafka, es una lectura maravillosa…

PLL: ¿”El Proceso”? [1]
SC: La que quieran, pero en general todo, se van a encontrar con una gran cantidad de cosas, pero con lo que realmente se encuentran es con esa situación que ya se adjetivó a lo “kafkiano”, y en este caso fíjense, que la acusación, supuestamente, se corresponde con lo siguiente: se presento el libro “Ninguna mujer nace para puta”, a mediados del año pasado, en el Centro Cultural Rojas. El libro fue editado por nosotros, por LaVaca; también hubo distintas actividades relacionadas con nuestra revista mensual “Mu”, y resulta que viajó María Galindo, de la organización “Mujeres Creando” de Bolivia, que es una de las autoras del libro con Sonia Sánchez que integra LaVaca. Bien, se hace el libro, se hace la presentación y María Galindo viajó invitada por la Universidad de Nueva York para un congreso sobre actividades callejeras dentro de los cuales se pintaba en la vereda, por ejemplo, ”ninguna mujer nace para puta” que era el argumento que planteaba María, además de otros como que “los códigos contravencionales son la coima policial” o argumentos relacionados con el Estado proxeneta en la medida que los Estados mantienen a las mujeres en estado de prostitución, sin quitarlas de ese estado; todo esto esta tratado en el libro que realmente es maravilloso y recomiendo leer. Y a raíz de una de esas actividades la policía interviene y acusa a Claudia, que fue la que dio la cara para que no intervinieran mujeres en estado de prostitución, o la propia María que es boliviana y estaba visitando esto, como les contaba recién, y a partir de eso la acusan a Claudia por un delito contravencional. Seria un falta menor que es pintar una vereda, pero la pintura en la vereda, en realidad, se correspondía casi a un tema relacionado con libertad de expresión y libertad, casi les diría, artística por que “Mujeres Creando” es un colectivo artístico en Bolivia, donde utiliza el arte como una forma de denuncia callejera de las situaciones de injusticia.
Después de eso pasó algo insólito: un día llegó la policía a la puerta de la casa de Claudia, que es mi casa por que Claudia es mi esposa, somos compañeros, y la policía asombrada diciéndome a mí personalmente: “estamos haciendo un trabajo de inteligencia por orden judicial”. Un trabajo de inteligencia quiere decir un trabajo de espionaje, digo para quien no recuerde las palabras que deben que usarse en este país; y esto me lo reconoció la propia policía que no entendía por qué era. Tenían orden de informar sobre todo que ocurría en la casa, quién entraba y quién salía; les estoy hablando de mediados del año pasado en plena democracia, no en una etapa dictatorial o algo así. Bueno, resulta que esto después se levantó ¿por qué? porque entraron a tallar entidades de derechos humanos y demás cuestionando esto, e incluso hubo un dictamen de la Defensora del Pueblo de la Ciudad, Alicia Pierini, diciendo que esto era un abuso de poder, una arbitrariedad y un atentado contra la libertad de expresión, diciendo, además, que todo esto lo estaban haciendo por una razón que era que tanto en la pagina Web de LaVaca (www.LaVaca.org ) como en la revista “Mu” veníamos denunciando al fuero contravencional, el tema de las coimas policiales y todas estas cosas que forman parte de la historia argentina desde el “Martín Fierro”, para quien se quiera poner a leer. Ahora, a raíz de eso y de todos modos la causa quedo iniciada hasta que una funcionaria judicial, a la que normalmente se llama “jueza”, la Señora Natalia Molina de Harrington, decidió declararse “incompetente” en ese juicio contra Claudia, por el delito contravencional de pintar la vereda, diciendo que el delito era más grave todavía y era “daño agravado” o podía serlo. Con lo cual lo manda la justicia penal de la Ciudad, a la justicia criminal y lo primero que hace (cualquier persona que logre seguir este embrollo que les estoy contando se dará cuenta) es prejuzgar porque sin que Claudia haya sido juzgada ni nada por el estilo ella decide que el delito es más grave que lo que ella creía, ¿se entiende?

PLL: Sí, claro.
SC: Yo les pido que me digan si algo se perdió en este maremoto de datos, pero lo quiero contarles es básicamente que estamos en una situación que los propios organismos de derechos humanos a veces definen así: durante años peleamos para que la Policía no decida las cosas y sí que las decida la Justicia o el Poder Judicial, mejor dicho; ahora que las decide el Poder Judicial descubrimos que le hemos dado poder a estos fiscales de hacer cosas totalmente desproporcionadas o abuso de poder ante los cuales Claudia y LaVaca, la revista “Mu” y nosotros tenemos como defendernos, por suerte, porque somos viejos, conocidos, editamos libros, hacemos periodismo, podemos hacer un batifondo bárbaro porque están atacando la libertad de expresión, pero el verdadero drama en este momento, en la Ciudad, y el verdadero drama para cualquier idea de democracia, de libertad y demás es que esto se lo hacen a cualquier vecino y probablemente esa persona se vea sometida un proceso judicial, como decías vos antes, del cual no puede salir, por que además esta siendo acusado por cuestiones totalmente desproporcionadas que no tienen sentido, y mientras te están acusando te obligan a ir a tribunales, te obligan a pagar abogados, te obligan a hacer una serie de cosas en un sistema que evidentemente tiene que calificarse como ”perverso” por que a un vendedor ambulante le hacen esto y lo matan, o le quitan la mercadería o le incautan sus cosas o le impiden seguir trabajando y te das cuenta que es una situación de una injusticia atroz.

PLL: Hace pocos meces conversábamos al aire sobre la opinión de un amigo fiscal que, “off the record”, nos decía: ”ustedes no tienen idea de cómo podemos arruinarle la vida a la gente, si la justicia se lo propone”, “cuántos vericuetos tiene la justicia y cómo podemos utilizaros si queremos complicarle la vida a alguien”. Ahora, la pregunta inicial pretendía también que nos expliques la génesis de todo esto, por que esto tiene su origen en el Código Contravencional. Ahí empezó a brotar esta semilla maligna ¿verdad?
SC: Claro, por que nosotros veníamos denunciando justamente la arbitrariedad del Código Contravencional en muchos casos, porque nosotros creemos, como lo están creyendo cantidad de pensadores en el mundo, que el gran lugar donde se define en la actualidad, en el siglo XXI, la posibilidad de democracia, de libertad, de ciudadanía -que cada uno lo llame como quiera- de la sociedad, es la calle…

PLL: Absolutamente…
SC: Cuando hablamos de la calle, no estamos hablando de un lugar de tránsito, todo lo contrario, sino de un lugar que permite la “socialidad”. Hoy estuve en la ESMA con las Madres recorriéndola, y ellas me reconocían cómo la calle fue siempre un lugar que les permitió, después de treinta años, estar ahora en la ESMA pero que no piensan abandonar la calle por que fue el lugar que les permitió conectarse con la sociedad, ser iguales, decir lo que pensaban, recuperar su propia voz y hacer justicia. Te pongo el caso de las Madres por que es el más emblemático, pero pasa lo mismo que te decía antes, las madres tienen como estar en la calle sin que nadie les haga, ahora, maldades y, al contrario, las homenajean. Ahora, ¿qué pasa con la gente que hoy en día vive en la calle, trabaja en la calle, produce en la calle, se conecta en la calle?
En un mundo cada vez más fragmentado, la calle es el lugar donde tratan de dividirnos, separarnos, vallarnos, ralearnos, sacarnos, discriminarnos, y actúa un tipo de cuestión que uno está viendo hoy en día, que forma parte del sistema del siglo XXI, y que como nosotros creemos que pueden ser diferentes peleamos para decir que la calle es nuestra, es de todos, y que todas estas prohibiciones, censuras, códigos contravencionales, policías pidiendo coima y demás es simplemente como un modelo, yo diría, de control social y de represión; te diría una especie de represión soterrada que ya no es la represión de la época de la dictadura sino un tipo de presión diferente sobre la sociedad.

PLL: Nuestro programa elijió su nombre, entre otras cosas, por que era el título de un famoso tema de un artista como Ismael Serrano, y uno de sus párrafos interpela a quien lo escucha diciéndole:”prende la luz, tapa la calle ya”. Es decir, resulta urgente llenar las calles por que nos las están sacando y no cabe duda que a este tema en particular lo tenemos que seguir muy de cerca…
SC: Para nosotros es muy importante el hecho de difundir estas cosas y, sobre todo, ponernos de acuerdo con respecto a saber poner los límites, pero no sólo en un caso como el nuestro, como el que está viviendo particularmente Claudia, sino porque lo que lo que le pasa a Claudia nos pasa a todos y si nos pasa a todos quiere decir que todos estamos en una situación donde lo colectivo, lo social y demás está en peligro frente a un Estado, un mercado y una situación en la cual todo lo que representa a la calle como modo de expresión, de libertad, de comunicación y de socialidad es altamente peligroso para ciertos poderes…

Como cierre de nota les proponemos una reflexión: traten de imaginarse el “Mayo Francés” sin sus graffitis…

“La imaginación al poder” (L'imagination au pouvoir).
“La barricada cierra la calle, pero abre la vía” (La barricade ferme la rue mais ouvre la voie).
“El patrón te necesita, tú no necesitas al patrón” (Le patrón a besoin de toi, tu n'as pas besoin de lui)
“En una sociedad que ha abolido toda aventura, hace de la abolición de esta sociedad la única aventura posible” (Dans une société qui a aboli toute aventure, la seule aventure qui reste est celle d'abolir la société).
“Olvídense de todo lo que han aprendido, comiencen a soñar” (Oubliez tout ce que vous avez appris, commencez par rêver).

Frente a este tipo de atropellos, que son el verdadero “delito agravado” de un poder que le teme visceralmente a la libertad, a la movilización y al pensamiento, sólo se nos ocurre proponerles “soyez réalistes, demandez l'impossible” (seamos realistas, exijamos lo imposible).

M. S.
Programa del 14 de febrero de 2008


[1] N. del E.: “El Proceso” es una famosísima novela del alemán Franz Kafka que relata la pesadilla de un oficinista de banco que, de buenas a primeras, es arrestado por un crimen que nadie conoce y del cual debe defenderse y, para ello, se va sumergiendo en un interminable pandemonium de reglamentos, leyes y escalafones cada vez más indescifrables e ineptos. Finalmente, sin encontrar nunca al juez encargado de instruir su proceso, el acusado debe cumplir una sentencia sin enterarse jamás por qué se lo condenó.